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1953: Vuelta a Ataun

Por fin en Octubre de 1953, después de 17 años de exilio, regresó a su pueblo natal. Días más tarde inauguraba en Salamanca la Cátedra mencionada, con una serie de 10 conferencias.

Entretanto, su sobrina Pilar había construido, utilizando como modelo la casa Bidartea de Sara, la casa donde vivieron D. José Miguel y Dña. Pilar hasta el día de su muerte. La denominaron Sara.

Tras su llegada pronto inicio la serie de romerías al Santuario de Aranzazu, que acostumbraba a realizar anualmente con sus sobrinos. En la primera de ellas, subiendo desde Katabera, al pasar por Urbía, mientras sus sobrinos descansaban un rato, él se adelantó solo hasta el dolmen de Artzanburu y lo encontró exactamente igual a como lo habían dejado tras la excavación, 35 años antes. Cómo no recordar a sus amigos y colegas Aranzadi y Eguren.

Allí mismo rezo un responso por ellos, sobre aquella tumba prehistórica.

Ya al año siguiente de su regreso reanudó las excavaciones arqueológicas en la cueva de Urtiaga, bajo el patrocinio de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, precisamente en el mismo yacimiento donde las tuvo que abandonar 18 años antes.

En 1956 inició las del importante yacimiento de Lezetxiki en Mondragón y en 1960 las de Aitzbitarte IV en Rentería. Estos yacimientos se transformaron a la vez en escuelas de campo, donde jóvenes prehistoriadores, que terminaban entonces sus carreras universitarias (J. Altuna, J.M. Apellaniz, I. Barandiarán, A. Llanos...) se fueron formando en las técnicas de campo bajo la dirección de D. José Miguel.

Este hecho tuvo un efecto multiplicador. Estos jóvenes pronto iniciaron excavaciones por su cuenta y al ir ocupando cátedras de enseñanza, van teniendo sus propios discípulos, lo que asegura y amplía enormemente la investigación prehistórica en el País Vasco.

Fruto de estas investigaciones son, entre otros, los grandes hallazgos de los importantes santuarios de arte rupestre de Altxerri (Aia) y Ekain (Deba), cuyos primeros estudios fueron dirigidos por D. José Miguel, con la colaboración de sus discípulos.

D. José Miguel realizó durante esta última fase de su vida, hasta 1975, otro gran conjunto de campañas de excavaciones además de las citadas de Urtiaga, Lezetxiki y Aitzbitarte, tanto en Guipúzcoa, como en Álava y Vizcaya

Por otro lado emprendió de nuevo las investigaciones etnográficas dentro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y reanudó la publicación del Anuario de Eusko-Folklore, que editó esta Sociedad citada hasta 1981, fecha en que por voluntad de D. José Miguel pasó a la recién reaparecida Sociedad de Estudios Vascos, que fue donde el Anuario nació y se publicó en su primera fase.

A la vez la revista Munibe de la Sociedad Aranzadi reanudó la publicación de las "Hojas de Eusko-Folklore. Materiales y Cuestionarios". Pronto surgió también el proyecto, acariciado desde hacia tiempo por D. José Miguel, de realizar un Atlas Etnográfico del País Vasco. Se trataba de rebasar la fase de investigaciones aisladas y llegar, tras la elaboración de monografías en todas las comarcas del País con la misma metodología, a establecer las áreas territoriales de las diversas manifestaciones culturales, profundizando de esta manera mucho más en el mundo cultural vasco. A la vez había que detectar la transición cultural que venía dándose en el País. Para el progreso de este proyecto fue de gran ayuda la invitación que recibió D. José Miguel en 1964 de la Universidad de Navarra, para que se hiciera cargo de una cátedra de Etnología Vasca en dicha Universidad. D. José Miguel aceptó tal invitación y a la vera de dicha Cátedra formó el Grupo Etniker de Navarra, cuya misión era la de llevar a cabo investigaciones de campo, siguiendo la metodología establecida por él en un cuestionario renovado.

Posteriormente estos Grupos Etniker se han extendido a Gipuzkoa, Bizkaia y Álava y su labor, multiplicada como ocurrió con la arqueológica, se extiende hoy a muchos puntos de nuestra Geografía, y va tomando hoy cuerpo aquel proyecto ambicioso de la elaboración del Atlas Etnográfico.

Todos estos trabajos son coronados en el plano académico por tres Doctorados "Honoris causa" concedidos a D. José Miguel por las Universidades del País Vasco (1978), Deusto (1986) y Complutense de Madrid (1987).

En 1988 Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos y D. José Miguel de Barandiaran crearon una Fundación cultural privada en reconocimiento a la ingente labor científica realizada por él.

Esta es la vida de D. José Miguel. Hasta el día de su muerte siguió trabajando. A finales de 1989 publicó la obra "Mitos del Pueblo Vasco" y cumplidos los 100 años, trabajaba preparando para la imprenta, una serie de investigaciones etnográficas llevadas a cabo años atrás en el pueblecito navarro de Ezkurra.

José Miguel murió el 21 de Diciembre de 1991, cuando quedaban 10 días para que cumpliera los 102 años de edad.