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1916: Equipo Aranzadi-Barandiaran-Eguren

Fue el verano de 1916 cuando Barandiaran orientó definitivamente sus investigaciones. Acompañado de un vecino de S. Gregorio subió a la peña de Jentilbaratza, donde reconoció un castillo medieval citado en Ataun por Jiménez de Rada, del que se pensaba, según Gorosabel, que estaba en el casco urbano de S. Gregorio.

La prospección de Jentilbaratza trajo como consecuencia descubrimientos más importantes para las futuras investigaciones de D. José Miguel. El casero que le acompaño a Jentilbaratza y le vio cavar allí, converso con él acerca de los Jentiles y le dijo que él ya sabía donde estaban enterrados los últimos representantes de esta raza. Que si deseaba le acompañaría al lugar, sito en Aralar. D. José Miguel se interesó mucho por este dato y quedaron citados para acudir al día siguiente al punto mencionado.

El día de la cita el ayudante de la víspera no apareció y D. José Miguel marchó solo hacia la Sierra. Tras un largo caminar se sentó en una gran losa existente en el lugar denominado Argarbi. Bajo sus pies había una topera, en cuya tierra descubrió un fragmento de mandíbula humana. Se levantó y mirando en derredor vio a un zagal, a quien pregunto si sabía algo de los Jentiles. El zagal le contó la leyenda que narra el fin de estos seres al llegar el Kismi, leyenda que cuenta la introducción del Cristianismo en el País y la desaparición de los Jentiles bajo la losa denominada Jentillarri.

D. José Miguel reconoció así 9 sepulturas por aquella zona y envío una nota del descubrimiento a la revista "Euskalerriaren alde'' de San Sebastián. Al conocer esta publicación PM. de Soraluce, Director del Museo Etnográfico de la misma ciudad, escribió al joven Barandiarán indicándole que aquellas sepulturas eran dólmenes prehistóricos, desconocidos como tales hasta entonces. Añadía que precisamente aquellos años el Prof. Telesforo de Aranzadi, natural de Bergara y Catedrático de Antropología en la Universidad de Barcelona, estaba excavando monumentos análogos en el Aralar navarro y que debía ponerse en comunicación con él.

D. José Miguel escribió al Prof. Aranzadi, quien le contestó proponiéndole la excavación de dichos monumentos e indicándole que debía ponerse en comunicación con el Prof. Enrique de Eguren, natural de Vitoria y Catedrático de Geología en la Universidad de Oviedo, el cual podía acompañarles en aquellas investigaciones.

Aquellas Navidades D. José Miguel conectó con Eguren y planearon una exploración de la zona para el comienzo del verano siguiente (1917). En Agosto del citado verano se conocieron D. José Miguel y D. Telesforo de Aranzadi y realizaron, junto con D. Enrique Eguren, la primera campaña de excavaciones e investigaciones en los dólmenes del Aralar Guipuzcoano.

Así se formó el equipo de investigación prehistórica Aranzadi-Barandiaran-Eguren, que tantas prospecciones, excavaciones e investigaciones llevaron a cabo durante los 20 años siguientes, hasta que la guerra de 1936 los dispersó.

De esas primeras investigaciones decía D. José Miguel, que constituyeron una etapa decisiva de su vida. Siempre recordó muy vivamente la primera salida a los yacimientos, como cargada de gran emoción, penetraban en un mundo inexplorado, del que sólamente conocían unas leyendas misteriosas, que hablaban de hombres no menos misteriosos.

Al comenzar el curso 1917-1918 D. José Miguel pronunció el discurso inaugural del mismo, tomando como tema la Prehistoria Vasca. Este discurso fue conocido por el Abate Breuil, pontífice máximo de la Prehistoria mundial del momento, quien había estado en las cuevas de Aitzbitarte en Landarbaso y a quien llegó el discurso vía Soraluce. Breuil escribió a Barandiaran hablándole de estas cuevas y abriéndole paso al foro científico internacional. Pocos años más tarde, en 1923 y 1924, Barandiaran asistió en el Instituto de Paleontología de París a dos cursos impartidos por el Prof. Breuil.

Puede decirse que en la fecha de 1916, año en el que se forma el equipo Aranzadi-Barandiaran-Eguren, las investigaciones referentes a la Prehistoria Vasca llegan a una nueva fase. Los trabajos realizados anteriormente habían sido obra de aficionados. Con la formación del equipo citado estas investigaciones ascienden a un plano científico.

Fruto de este ascenso fueron las excavaciones sistemáticas emprendidas en cuevas y en monumentos megalíticos a lo largo y ancho del País:

Cuevas:

Vizcaya: Santimamine, Lumentxa, Venta Laperra, Bolinkoba, Atxurra, Silibranca

Guipúzcoa: Urtiaga, Ermittia, Jentilletxeta

Alava: Cuevas artificiales de Treviño

Dólmenes:

Guipúzcoa: Aralar, Elosua-Placencia, Ataun-Burunda, Altzania, Urbia, Belabieta, Kalamua

Navarra: Auritz, Aurizperri, Gomti, Aralar, Urbasa

Alava: Entzia.

Tras las campañas veraniegas venía la tarea de estudiar los materiales excavados, para preparar la publicación de los resultados obtenidos. Ello exigía visitar los museos europeos, a fin de comparar los propios hallazgos con los existentes en otros lugares. Así visitó diferentes museos de Francia, Suiza. Alemania, Austria... a veces en solitario, otras acompañado de Aranzadi.

A la vez que se realizaban las investigaciones prehistóricas D. José Miguel continuaba con las etnográficas. No en vano estaba aquí la raíz de su carrera científica y no en vano Aranzadi había desarrollado también esta línea de investigación.

En este campo supuso un gran estímulo para Barandiaran la recepción de una carta de W. Schmidt, fundador de la revista internacional de Etnología y Lingüística "Anthropos" y alma de la Escuela Cultural de Viena. Esta carta se la escribió a raíz de conocer un trabajo publicado por D. José Miguel en 1919 sobre el magismo. Éste le solicitaba que fuera corresponsal de la revista, utilizando unos cuestionarios que él le enviaría desde Viena.

Fruto de estas investigaciones son tres pasos importantes que da D. José Miguel el año 1921:

    • · Por un lado crea la Sociedad de Eusko Folklore, con sede en el Seminario de Vitoria. Mediante ella trata de ir formando un "corpus" referente a la vida tradicional vasca, hecho con rigor científico, huyendo del carácter romántico que muchas descripciones anteriores de la misma contenían.
    • · Funda la revista "Anuario de Eusko-Folklore", que salvo el período de interrupción causado por la guerra continua publicándose hasta hoy. La revista iba recogiendo los trabajos de investigación que iban generándose.
    • · Funda asimismo la publicación "Eusko-Folklore. Materiales y Cuestionarios", que recoge fundamentalmente leyendas, tradiciones, creencias, costumbres, prácticas religiosas y mágicas etc... del Pueblo Vasco.

Pero pronto, en 1924, surgieron graves dificultades a toda esta labor. Las dificultades venían por un doble motivo. En primer lugar, los estudios sobre el Pueblo Vasco eran tildados de política separatista y por otro lado, las investigaciones que traía entre manos pertenecían a las Ciencias "profanas". Así sus superiores eclesiásticos le prohibieron asistir a las reuniones de la Junta de la Sociedad de Estudios Vascos, de la que era miembro. El mismo Rector del Seminario dijo que los Anuarios de Eusko-Folklore constituían "una mamarrachada". Cuando se iba a inaugurar en el Seminario el Museo Diocesano, no quiso que pertenecieran al mismo una serie de materiales prehistóricos que D. José Miguel poseía, porque eran "puras tonterías".

El resultado de todo ello fue que en 1925 la sede de la Sociedad de Eusko-Folklore tuvo que salir del Seminario. Su nueva sede fue la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria, donde a su vez, y el mismo año, comenzó a funcionar el Centro de Investigaciones Prehistóricas de la Sociedad de Estudios Vascos, bajo la presidencia de D. José Miguel.

Frente a la incomprensión interna de sus superiores eclesiásticos y de determinados sectores políticos, las investigaciones dirigidas y llevadas a cabo por D. José Miguel fueron ganando prestigio en los Centros europeos de investigación etnográfica. Así en 1930 fue nombrado Patrono regional del Museo del Pueblo Español de Madrid y en 1934, en Londres, miembro del Consejo Permanente de los Congresos Internacionales de Antropología y Etnología.

Otra fuente de críticas le llegó de medios anticlericales, tales como el periódico "El Sol" de Madrid, que criticaba los trabajos de Barandiaran como poco objetivos y poco fiables, al proceder de una persona enfundada en una sotana.

En cambio, gozó del beneplácito de persona tan poco sospechosa, al respecto, como Pío Baroja, quien escribió una carta a Barandiaran, pidiéndole que aceptara a su sobrino Julio Caro Baroja en el equipo de excavadores que iba a trabajar en cuevas de Carranza. De aquella estancia en Carranza dice Caro Baroja: "Mientras en la Universidad tenía que aguantar tabarras y displicencias... y otras abominaciones por el estilo, Barandiaran nos daba ideas muy claras y exactas sobre el método histórico-cultural, sobre las recientísimas investigaciones de Malinowski, sobre la idea de Dios entre los primitivos, acerca del pensamiento de Durkheim o de Wundt... Total, que en una cueva paleolítica y de boca de un sacerdote católico vasco salía más materia universitaria que de las aulas madrileñas".

Entretanto continuaba la labor de equipo Aranzadi-Barandiaran-Eguren, no sin algunas anécdotas dignas de ser mencionadas. Un día, que regresaban de una excavación hacia Bedarona (Vizcaya), tropezaron con una mendiga que salía del pueblo, la cual, al verlos les dijo "En Bedarona poco señorío", dándoles a entender que allí no les iban a dar limosna.

Una de las denominaciones que los tres miembros del equipo tenía era la de "los tres tristes trogloditas", respecto de la cual D. José Miguel solía decir que, lo de trogloditas era verdad, pues en cuevas pasaban buena parte de su vida, pero que lo de tristes era totalmente falso.

Durante estos años la vida del Seminario sufrió un profundo cambio. En 1930 se inauguró el nuevo edificio y a ello se unió también una renovación del profesorado, que implantó una vida académica más adecuada a los tiempos.

Al año siguiente se implantó la República y tras ello se hizo expreso el anticlericalismo hasta entonces larvado. A raíz de la quema de conventos en distintos puntos de España, se extendieron los rumores de que el Seminario iba a ser asaltado.

Contra el Seminario llovió la animosidad por parte de los dos bandos. También las derechas actuaban contra él, porque veían en el mismo un foco de nacionalismo. Los estudios de Barandiaran por un lado y por otro, la Academia Cardaveraz, dirigida por D. Manuel Lecuona para el estudio y expansión del Euskara, atraían críticas constantes.