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Un proyecto que investiga la evolución del yacimiento de Lezetxiki gana la Beca Barandiaran 2017

Analizar el pasado y el presente del yacimiento de Lezetxiki(Arrasate, Gipuzkoa), investigando su evolución. Ese será el objetivo principal del equipo ganador de la Beca Barandiaran 2017, que ha tenido como objetivo analizar los trabajos arqueológicos que en su día puso en marcha José Miguel de Barandiaran. Así, el Jurado de la beca convocada por la Fundación José Miguel de Barandiaran ha decidido otorgar la beca de la presente edición al proyecto De ayer y de hoy. Documentación, salvaguarda digital y actualización de los trabajos arqueológicos de José Miguel de Barandiarán en la cueva de Lezetxiki (Arrasate), a la luz de las excavaciones más recientes y la documentación original del equipo de María José Iriarte y Álvaro Arrizabalaga. Los investigadores contarán con una ayuda de 10.000 euros para desarrollar su trabajo. 

El Jurado ha valorado “el planteamiento concreto e interesante” de la propuesta de Iriarte y Arrizabalaga, y ha subrayado que se ciñe al objetivo de la convocatoria de 2017: analizar la evolución de los trabajos arqueológicos que en su día comenzó José Miguel de Barandiaran. Asimismo, el Jurado ha querido subrayar el amplio conocimiento de ambos investigadores que, precisamente, entre 1996 y 2016 fueron los directores del yacimiento de Lezetxiki. Por estas razones, el Jurado ha considerado que la propuesta ganadora fortalecerá el trabajo de José Miguel de Barandiaran, que permitirá actualizarlo. 

Como indica el título del proyecto, el equipo tiene diferentes objetivos secuenciados en el tiempo, que pasan por la salvaguarda digital de toda la información sobre Lezetxiki, su transcripción a formatos de más fácil migración en el futuro, en el entorno personal, profesional y sociocultural de Barandiaran, y el acoplamiento de todos estos datos en el mismo contexto de sus propias actuaciones de campo.

Yacimiento de Lezetxiki

El yacimiento de Lezetxiki (Arrasate-Mondragón), representa uno de los proyectos arqueológicos más importantes de Vasconia. Allá por el año 1927, Justo Jáuregui informó a José Miguel de Barandiaran sobre el hallazgo del yacimiento, y después de la Guerra Civil comenzaron a realizar los trabajos de investigación, en 1956.  En total, se han realizado treinta y cuatro campañas de excavación en la cueva (trece a cargo de José Miguel de Barandiarán y diversos colaboradores, veintiuna más bajo la dirección de Arrizabalaga e Iriarte). A lo largo de estos años, han sido recuperados miles de restos óseos y líticos, que dan testimonio del paso por la cueva de grupos de neandertales y cromañones, desde hace unos 215.000 años.

Al retomar la actividad de campo a la vuelta del exilio, José Miguel de Barandiaran aplica los métodos más avanzados que ha conocido en los laboratorios del sur de Francia. Además, resulta muy moderno al emplear procedimientos de networking, hoy día en vigor, utilizando sus excelentes contactos profesionales para mejorar la calidad de la información obtenida en el yacimiento.

En términos metodológicos, Lezetxiki ha representado siempre una especie de gran laboratorio de campo para la aplicación de las técnicas más novedosas. Ello va permitiendo, poco a poco, rellenar de contenido fidedigno un larguísimo periodo de la historia de Vasconia.

Currículum del equipo

María José Iriarte-Chiapusso es profesora de investigación Ikerbasque en el Grupo de Investigación de Prehistoria de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Al igual que Álvaro Arrizabalaga, profesor titular de Prehistoria en el mismo grupo, colabora también desde hace décadas con la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Iriarte combina la especialización en el ámbito de la Paleopalinología (análisis del polen fósil) con la investigación de campo en numerosos yacimientos del Paleolítico, Mesolítico y Neolítico en Gipuzkoa y Bizkaia, como Ezkuzta, Bolinkoba, Jazkibel o Silibranka, entre otros muchos.

Álvaro Arrizabalaga está especializado en la tecnología de las industrias líticas de los yacimientos paleolíticos y tiene una larga experiencia de campo, que arranca con la excavación de Labeko Koba (1987-1988) y continúa con otras, como Irikaitz o Lezetxiki, acumulando un total de unas cincuenta campañas de excavación dirigidas.